YO LES ENSEÑARÉ
Juan 16:12 “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar” Si de algo nos jactamos a veces los hombres -genéricamente hablando-, es que no somos tan malos como se cree. Que hay algo bueno en nosotros. Es decir, ni somos totalmente malos ni totalmente buenos. Eso dice la sociedad. Pero Dios no dice lo mismo. No somos nada buenos. Todos nosotros, nos guste o no, tenemos solo maldad en nuestro corazón. Nuestro padre Adan nos transmitió su pecaminosidad y su inclinación al mal desde que nacemos. Somos egoístas por naturaleza. Vea un niño recién nacido: lo primero que hace es exigir que se le atienda, si no se hace, se muere. Vea a ese niño creciendo físicamente y paulatinamente irá sacando lo que tiene dentro de su propia naturaleza. Llora pidiendo lo que desea. Llora cuando está sucio. Llora cuando tiene sueño. Su llanto es la forma de pedir atención. Si no corren a atenderlo, ya se imagina el ruido que meterá y la desesperación de quienes le cuida...