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NO FUE LA OFRENDA, FUE EL CORAZÓN

Génesis 4:3-5 “Y aconteció que al transcurrir el tiempo, Caín trajo al SEÑOR una ofrenda del fruto de la tierra.  También Abel, por su parte, trajo de los primogénitos de sus ovejas y de la grosura de los mismos. Y el SEÑOR miró con agrado a Abel y a su ofrenda,  pero a Caín y su ofrenda no miró con agrado” Casi siempre se ha enseñado que cuando estos dos hermanos presentaron ofrendas al Señor, no se agradó Dios de Caín porque le había llevado frutos de la tierra. Pero Abel le llevó lo mejor de sus rebaños. Puede ser cierto hasta cierto punto. Pero vamos a penetrar algunos recovecos de la historia de estos dos hermanos para sacarle un poco más de provecho a esta historia y de por qué Dios no se agradó de Caín.  Para empezar, debemos saber que despues de la caída en el Huerto del Edén, los hombres empezaron a formar sus propios sistemas de sostenimiento.  Caín tomó el camino de la agricultura. Abel tomó la senda de la ganadería. Ese fue el principio de estas dos indus...

DIOS ARREGLANDO EL CAOS

Génesis 19:37-38  “Y la mayor dio a luz un hijo, y lo llamó Moab; él es el padre de los moabitas hasta hoy.  Y en cuanto a la menor, también ella dio a luz un hijo, y lo llamó Ben-ammi; él es el padre de los amonitas hasta hoy” ¿Conoce usted el dicho popular que dice: “de tal palo, tal astilla?”  O que tal este otro: “hijo de tigre, nace rayado”.  Son dichos que nuestros abuelos pregonaron y se fueron quedando en el lenguaje popular de nuestras tierras. Esos dichos indicaban que así como era el padre o la madre, así eran los hijos. Por lo tanto, no era de extrañar por ejemplo que un padre borracho diera como fruto algún hijo con el mismo vicio.  O que una madre que se divorciaba de su esposo transmitiera ese problema a su hija cualquiera que fuera. Y hasta cierto punto es cierto. Pero en la Escritura hay algunas excepciones. Dios es especialista en arreglar el caos que puede haber en una familia, por supuesto, en una familia que es temerosa de Su Nombre y que ob...

EL CORAZÓN DE JESUS

Juan 6:5 “¿Dónde compraremos pan para que coman estos?” Jesùs es sorprendentemente bondadoso. Nunca en todo su caminar por esta tierra se aprovechò de quienes le seguían.  Es cierto, los exhortaba, los guiaba y los enseñaba pero para que tuvieran el conocimiento de la Vida Eterna que èl vino a ofrecerles a ellos y a nosotros.  Pero nunca esperò nada de nadie. Se entregó totalmente a su ministerio y a cumplir su propósito de dar antes de recibir como le reveló a Pablo en algún momento de intimidad.  En este pasaje de sus señales como las llama Juan, Jesùs está a la orilla del mar de Galilea que en realidad no es un mar sino un lago, pero por su tamaño los habitantes le llaman mar. Jesùs está en la playa y la gente le ha seguido porque han visto las señales que ha hecho anteriormente en Galilea. Unos pocos por cierto. Había sanado al hijo de un oficial del rey, luego en el estanque Betesda sanó a un paralìtico que llevaba 38 años postrado.  Todo esto tuvo que hacer un ...

MIEDO A LA CONFRONTACIÓN

Gálatas 4:16 “¿Me he vuelto, por tanto, vuestro enemigo al deciros la verdad?” No me puedo imaginar el dolor de Pablo cuando los gálatas lo rechazaron cuando llegó y les empezó a enseñar la doctrina correcta de la salvación según el Plan de Jesús que él había recibido. A esta iglesia habían llegado unos judaizantes a insistirles que la salvación era por obras, por circuncisión física y por obedecer la Ley de Moisés y sus ritos semanales, sus visitas al Templo y sus sacrificios anuales. Eso había menoscabado la autoridad apostólica de Pablo y los gálatas, a quienes les gustaba navegar en dos rumbos, habían caído nuevamente en los rudimentos de la Ley. Se habían apartado de la Gracia.  Cuando se entera Pablo de este cambio en el cual sus discípulos se habían alejado de la Verdad que él les había enseñado, se llenó de una profunda tristeza al ver la reacción de ellos cuando los corrigió.  Uno a uno se empezaron a alejar de él. Unas líneas antes les había escrito con palabras de a...

CRASO ERROR

Isaías 57:11  “¿No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo que no me temes?” Tuve un conocido que fue un muchacho muy entregado al Señor. Era un joven muy educado, culto y muy espiritual. Lo conocí por varios años y siempre lo veía entregado al Señor, sirviéndole con sus dones musicales y proféticos. Hablaba tres idiomas. Español, ingles y francés. Cualquiera diría que ya tenía todo lo que necesitaba: Una buena carrera profesional (era profesor universitario), cristiano, joven y con un extenso conocimiento de la Biblia. Pero de pronto se fue enfriando en su servicio al Señor. Se empezó a alejar de la congregación. Perdió el ímpetu por su servicio en el altar y sus dones se fueron apagando poco a poco.  Todos en la congregación se extrañaron del cambio que se fue produciendo en su vida espiritual. Empezó a faltar a los cultos entre semana. Luego dejó de asistir uno que otro domingo alegando que su trabajo no le dejaba tiempo. Hasta que se ausentó por completo....

RELEYENDO AL PARALÍTICO DE BETESDA

Juan 5:5  “Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo” En Jerusalén hay un estanque o una piscina de once metros de largo por treinta de profundidad. Está rodeado de cuatro pórticos màs una puerta llamada de las ovejas. Allí había un hombre que hacía 38 años estaba postrado. Era un hombre que sufría por mucho tiempo una parálisis que lo tenía postrado  Lo primero que hace Jesùs con este enfermo es preguntarle algo que para cualquiera no es lógica: ¿Quieres ser sano?  La pregunta va directa al corazón de cualquier humano. Es una pregunta que golpea tremendamente la fe y el conocimiento de un enfermo no solo del alma pero también del cuerpo.  Por lo consiguiente, esta pregunta es para muchos de nosotros.  ¿Quieres ser sano?  Porque es un hecho que aunque físicamente estemos sanos del cuerpo, nuestra alma está enferma. Nuestro interior tiene pústulas del pasado que nos duelen en ciertos momentos.  Llevamos dentro de nosotros ...

NO TODOS QUIEREN

Génesis 24:8  “Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este mi juramento…” Es asombroso como muchas personas desprecian el mensaje del Evangelio. Uno no se termina de explicar cómo pueden haber personas que prefieren seguir una religión en vez de una relación.  Claro, estoy hablando como un hombre que no entiende del todo la naturaleza humana. Estoy expresando pensamientos puramente humanos porque yo andaba igual. Uno de mis profesores me acaba de enseñar algo que muchas veces pasa por alto en nuestra cultura latina: Que no somos nosotros los que buscamos a Dios. Él nos buscó a nosotros. Muchas veces decimos: “cuando encontré a Jesus…” pero no fue así. Él me encontró porque su Evangelio está lleno de historias y parábolas en donde nos enseña que éramos por naturaleza hijos de pecado. Éramos una moneda perdida, pisoteada por el pecado, humillados y tirados en la vera del camino de la vida llena de tierra, polvo, suciedad e inmundicias. Éramos la oveja perdida en los b...