Entradas

TURN, TURN, TURN... (Vueltas, vueltas y más vueltas)

TURN, TURN, TURN… (Vueltas, vueltas y mas vueltas) Salmo 23:4  “Aun si voy por valles tenebrosos, no temeré ningún mal porque tú estás a mi lado; tu vara y tu bastón me reconfortan” Espero no me califique de carnal al utilizar el título de una canción para ilustrar mi escrito de hoy.  Pero es que todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas cristianas, hemos dado vueltas, vueltas y más vueltas a los asuntos de fe que no les encontramos respuestas.  Bajo ese prisma, le cuento algo de esta melodía de mi juventud:  Este título pertenece a una canción que estuvo de moda allá por los años 1965. Fue escrita por Pete Seeger.  Su titulo original era: “To everything there is a Season” y está basada en el capítulo 3 de Eclesiastés. Fue grabada en 1962 (cuando la escuché por primera vez), por el famoso grupo The Byrds (Los Pájaros). Desde allí, cuando me encontré con Jesús y leí ese pasaje en el libro de Salomón, me fue fácil entender el dilema de lo que vivimos deba...

¿Y USTED QUE DICE?

Juan 8:5  “…Y en la ley, Moisés nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres; ¿tú, pues, qué dices?” En los tiempos del Segundo Templo, había por lo menos siete judaísmos. Cada uno tenía una interpretación diferente de la Torah o sea la Ley de Moisés.  Despues de la segunda guerra mundial, el judaísmo se partió en dos: Los asquenazies que son originarios de la zona del Rin o sea Alemania y Francia. El otro es el compuesto por los sefardíes, o sea los de origen español y que antes se llamaba Sefarad, que poblaron Europa y que fueron expulsados por los reyes españoles y enviados a Latinoamérica y otras partes del mundo.  De estos dos grupos se desprenden una cantidad indefinida de “ramas” del judaísmo actual. Por lo tanto, el judaísmo de hoy no es granítico. Existen una serie de ramas en que cada uno tiene un concepto diferente sobre la Ley de Moisés. Algo así había en el judaísmo del Segundo Templo. Cada grupo o rama tenía sus propias conclusiones. Por lo tanto, cuando los ...

OTRA VEZ LA MUJER

Génesis 2:18 (LBLA) 18 Y el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea Hay que salir de un detalle de ignorancia con la traducción al español de este texto. Para empezar a conocer verdaderamente lo que Dios quiere que aprendamos con respecto a la pareja que se forma en el matrimonio, es que Dios no dijo “no es bueno que el hombre esté solo”  No. Lo que dijo en hebreo es “no es bueno que el hombre se quede solo”.  Eso es porque Dios conoce mejor que nadie el corazón del ser humano. Tanto la mujer como el hombre, tarde o temprano querrá tener a alguien a su lado y eso es lo que Dios nos está enseñando en estos versos.  En hebreo, “ayuda idónea” se dice EZER KENEGDO. Pero eso no quiere decir que la mujer está subordinada al hombre, que èl tiene derecho a mandarla y mantenerla sojuzgada. Esa es una aberración. Sencillamente porque la palabra EZER se le aplica también a Dios. Muchos hombres del antiguo pacto pusieron ese nombre a ciertos mom...

TIMOTEO Y LOS CORINTIOS

1 Corintios 16:10 “Si llega Timoteo, ved que esté con vosotros sin temor, pues él hace la obra del Señor como también yo” Pablo es todo un hombre si se trata de hablar la verdad. No esconde ni sus debilidades ni las de otros. Es quizá por eso que es tan confrontativo con sus enseñanzas las cuales, como dijo Pedro, son difíciles de entender. Y, si eso fue así para Pedro, cuanto màs para nosotros que no entendemos ni pizca del lenguaje tan propio de Pablo y que además hemos sido influidos por nuestra cultura latina. Èl conocía bien a los corintios. Estos eran un pueblo no solo cristianos, pero por sobre todo, eran orgullosos, presumidos, sectarios y muy seguros de sí mismos. Es por eso que sus cartas, de las cuales solo se conservan dos (se cree que las otras dos se perdieron no porque se perdieran sino porque quedaron en alguna iglesia que no querían que supieran lo que les había dicho en ellas), es bastante pragmático y a veces duro con ellos. Pero es que eso era lo que necesitaban par...

¿SABES QUE, NICODEMO?

Juan 3:1 “Había un hombre de los fariseos, llamado Nicodemo, prominente entre los judíos” La Biblia muy pocas veces nos habla de la estirpe de sus protagonistas. Esto es así porque para la Escritura, lo más importante es darnos a conocer los hechos, milagros, portentos y maravillas de Dios, antes que el abolengo de sus protagonistas. Toda ella está llena de la Gloria de Dios para que no nos detengamos mucho en conocer las glorias humanas. De otra manera terminaríamos adorando a las criaturas antes que al Creador. Sin embargo hay escritos de los judíos que se ocuparon de dejarnos información de quienes eran esos famosos personajes que aparecen en las historias bíblicas.  Por ejemplo, el historiador Josefo que es lectura obligada a todo estudiante de cualquier escuela teológica nos informa de los sucesos que afectaron la tierra de Israel y que nos da luz para entender muchas de las profecías escritas sobre ese pueblo y que gracias al historiador nos enteramos con más claridad.  ...

QUITEN ESTO

Juan 2:16 “Quitad esto de aquí…” Si usted que me lee es un pastor, le voy a caer mal. Está usted advertido.  Porque una buena mayoría de cristianos están mal enseñados por sus pastores. Cuando alguno de los que se congregan con él nota que realmente se siente mal por los pecados en que vive sumergido, que se siente mal por sus vicios escondidos, de esas cosas feas que se hacen en oculto y que nadie ve, solamente el Espíritu Santo y el mismo pecador y le pide ayuda a su pastor, éste, ignorando las Verdades de la Escritura, lo primero que le dice es lo que se le ocurre: “ore, hermano”.  Cuando una hermana se acerca a su pastor para pedirle que hable con su esposo porque este que es diácono de su congregación le pega y la insulta en sus momentos de ira, el pastor muy campantemente le repite su mantra: “ore, hermana”  Y, lógicamente, cuando una señorita que ha caído en fornicación con su novio y que ambos son miembros del grupo de alabanza, le pide al pastor que le de un cons...

EL DILUVIO

Génesis 7:6 “Noé tenía seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra” Las gentes de la generación de Noé, estaban tranquilos. Vivían en un ambiente en el que no necesitaban hacer mayor cosa para pasarla bien.  El Señor hacía que de la tierra fluyera un vapor que regaba la tierra y ésta les producía suficiente alimento como para que ellos no se tuvieran que preocupar por sudar -como ahora nos sucede a nosotros-, para que en sus mesas no faltara el pan de cada día. Al no tener necesidad de trabajar para ganarse el pan con el sudor de su frente, esa generación se dedicó a gustar los placeres de la carne. Se divertían a lo grande. Comían, bailaban y se daban todos los gustos que pudieran soportar. El conocimiento de Dios no entraba en su ecuación.  Para ellos era natural que la tierra les diera todo sin necesidad de pedir. Allí estaban los alimentos. Allí estaban las verduras y legumbres que necesitaban para vivir muy quitados de la pena. Así fueron mu...