TURN, TURN, TURN... (Vueltas, vueltas y más vueltas)
TURN, TURN, TURN…
(Vueltas, vueltas y mas vueltas)
Salmo 23:4 “Aun si voy por valles tenebrosos, no temeré ningún mal porque tú estás a mi lado; tu vara y tu bastón me reconfortan”
Espero no me califique de carnal al utilizar el título de una canción para ilustrar mi escrito de hoy. Pero es que todos nosotros, en algún momento de nuestras vidas cristianas, hemos dado vueltas, vueltas y más vueltas a los asuntos de fe que no les encontramos respuestas. Bajo ese prisma, le cuento algo de esta melodía de mi juventud: Este título pertenece a una canción que estuvo de moda allá por los años 1965. Fue escrita por Pete Seeger. Su titulo original era: “To everything there is a Season” y está basada en el capítulo 3 de Eclesiastés. Fue grabada en 1962 (cuando la escuché por primera vez), por el famoso grupo The Byrds (Los Pájaros). Desde allí, cuando me encontré con Jesús y leí ese pasaje en el libro de Salomón, me fue fácil entender el dilema de lo que vivimos debajo del sol.
¿Alguna vez ha dudado profundamente de Dios? Quiero que sepa algo, que yo he dudado de Él. De hecho, hubo un tiempo en que mis dudas fueron tan profundas que casi perdí mi fe por completo. En mi caso, esas dudas comenzaron a temprana edad. Cuando era recién convertido, no podía conciliar intelectualmente las historias de la Biblia con la lógica y la razón.
Seamos honestos… creemos en sucesos asombrosos, como mares que se abren, profetas que hacen descender fuego del cielo y luego tenemos a Jesús interrumpiendo funerales con resurrecciones, incluso el Suyo.
Aquellos días de incredulidad fueron muy oscuros para mí. Cuando no estamos seguros de que Dios es real, la vida se presenta desalentadora. Mi entrada a la fe no fue ordenada. No fue un momento en la cima de la montaña ni tampoco un sólo llamado al altar. Fue un proceso lento, lleno de lágrimas y repleto de preguntas. Era como si estuviera siguiendo un pequeño destello de luz al final de un pasillo largo y oscuro. Todavía me sucede.
Seguí avanzando con cada paso tembloroso hasta que la luz se volvió lo suficientemente fuerte como para volver a ver con claridad. ¿Esa luz? La Palabra de Dios. Hoy, esa luz brilla intensamente. Mi fe es fuerte. Sin embargo, aún tengo momentos en que las preguntas vuelven a aparecer. Y cuando eso sucede, recuerdo que tener fe no significa fingir una sonrisa ni esconder las dudas. La fe significa confiar en que Dios sigue siendo bueno en el valle, incluso cuando el valle no tiene sentido.
El salmista lo dijo así una vez: “Aun si voy por valles tenebrosos, no temeré ningún mal porque Tú estás a mi lado; Tu vara y Tu bastón me reconfortan”. Todos tenemos lo que suelo llamar “preguntas del valle”, como por ejemplo: Dios, ¿dónde te encuentras en esta lucha? ¿Por qué está tomando tanto tiempo en responder? ¿Por qué parece que mis oraciones no están siendo respondidas? ¿Cómo lo superaré? ¿Por qué se siente tan lejana la sanidad? He allí el título de este escrito: darle vueltas y más vueltas a la fe.
He aprendido que la fe no es fingir que todo está bien. La fe es confiar en que, cuando las cosas no están bien, Dios sigue con nosotros. ¿Puedo confesarle algo? A veces tengo miedo de admitir las preguntas de mi valle. Porque los “cristianos buenos” no dudan, ¿verdad?
Supuestamente debemos “simplemente tener fe”. Pero seguir a Jesús no significa que no tenga preguntas, más bien sabemos a quién llevarlas. Pablo nos recuerda en Romanos 3:3-4a, “Pero entonces, si algunos no creyeron, ¿acaso su incredulidad anula la fidelidad de Dios? ¡De ninguna manera!”.
Me consuela saber que, incluso cuando mi fe se siente tan delgada como el papel, Dios sigue siendo completamente fiel. Sus dudas pueden ser reales, pero la fidelidad de Dios es aún más real. Incluso cuando camina por el valle más oscuro de preguntas, su Pastor está con usted.
Así que no se preocupe cuando tenga preguntas sin respuestas. Solo siga creyendo, siga esperando, siga tocando, siga llamando. De vez en cuando se encontrará como Salomón, dando vueltas y más vueltas pero al final le dirá lo que todos sabemos: Acuérdate de tu Creador antes que vengan los días en que digas…
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