IMAGEN Y SEMEJANZA
Génesis 2: 26 “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…”
Bueno, vamos a ir al grano…
Una buena cantidad de cristianos que decimos creer en Jesús y que asistimos a la iglesia los domingos, cantamos coritos y leemos la Biblia, ignoramos lo que en realidad el Señor quiso decirnos cuando en Génesis le dio forma al hombre.
Incluyendo maestros de Biblia, pastores y líderes, ignoran lo que está escondido en esas líneas. Yo no pretendo pasar por sabio, solamente quiero compartir lo que el Señor me ha regalado para mi propia riqueza espiritual. Conocer estas cosas que “ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón de hombre y que son las que Dios ha preparado para los que le aman” es mi interés por buscar no solo su Presencia pero también su sabiduría que excede en mucho a la de los hombres.
Esto que va a leer no lo enseñan en los institutos bíblicos. Primero porque incluyendo a los maestros que no saben en realidad lo que el Señor hizo cuando creó al hombre, y no se han preocupado por estudiar más a fondo las Escrituras, no logran comprender el enorme papel que juega el Señor en la creación del ser humano.
Es por eso que muchos pastores, cuando una mujer cristiana se queja que su esposo la maltrata, la insulta y la ultraja, lo único que le pueden recomendar es que ore. Que haga tantos ayunos como si fueran un método bíblico para lograr comprender la conducta de su esposo que muchas veces es líder en esa misma iglesia. Esos ayunos -le dicen-, obligará al Señor a poner orden en su vida matrimonial.
O que decir del hombre que también es abusado por la esposa que lo rebaja a un nivel ya sea de semental solamente y que despues de saciado su instinto lo desprecia y lo hace a un lado para que no se meta en su vida. Que ella es suficiente mujer para valerse por sí misma sin necesidad de un hombre que le sostenga la vara excepto, claro está, cuando tiene sus necesidades sexuales y que ya satisfechas, “no me sirve para nada”.
Bueno, ¿que quiso decir del Señor cuando expresó esas hermosas palabras en Génesis “hagamos al hombre a nuestra Imagen y Semejanza?
Es sencillo cuando uno está en sintonía con el Espíritu Santo quien es quien nos enseña todas las cosas.
Haber sido hecho a la Imagen de Dios, quiere decir que todo ser humano es su Imagen. Es como verse en un espejo de cuerpo entero. Lo que se observa es la imagen del que está frente a ese espejo. Esa imagen reflejada pertenece a quien está parado frente a ese vidrio. Ser Imagen de Dios significa que somos como Él quiere que seamos. Somos su Imagen, somos su figura por decirlo de un modo. Por lo tanto, esa imagen hay que respetarla. Tratarla con respeto porque cuando la herimos con golpes, palabras, insultos y ultrajes, estamos menospreciando la misma Imagen de Dios. Y eso es lo que sucede en muchos matrimonios. El hombre que ignora este principio, al tratar mal a su cónyuge está tratando mal a la misma Imagen de Dios. Es por eso que Pedro dijo que la mujer es vaso más frágil. Eso significa que ella, como Imagen de Dios, es fácilmente lesionada en su valor, en su autoestima, esa Imagen de Dios en ella, es frágil, fácilmente quebradiza por decirlo de algún modo.
Pero también el hombre es Imagen de Dios. Por lo tanto, ese hombre tiene que respetar su cuerpo, cuidarlo, sustentarlo y evitar en lo posible no mancharlo con tintas porque su piel es la pared que contiene el Templo del Espíritu Santo. Una mujer que menosprecia a su esposo porque no llena sus necesidades, está menospreciando la Imagen de Dios.
Ahora viene lo más importante: Su Semejanza. Ser semejante a Dios quiere decir que debemos actuar como él. Que debemos comportarnos como Él. Que debemos perdonar, amar, justificar, soportar y ayudar a otros tal como hace el Señor con nosotros. Ser su Semejanza significa pensar como él. Levantar al caído como lo hace él. Sanar heridas y suplir necesidades como lo hace Él.
Ni más ni menos eso significa “hagamos al hombre a nuestra Imagen y Semejanza”. Que se parezca a nosotros. Que actúe como nosotros. Que se relacione como nosotros.
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