ISMAEL
Génesis 17:18 “Génesis 17:18 (LBLA) Y dijo Abraham a Dios: ¡Ojalá que Ismael viva delante de ti!”
Cuando Dios le da la promesa a Abraham de que tendrá un hijo de Sara ya Ismael había nacido de Agar. Por lo tanto, para este gran hombre, ese hijo sería el heredero de su linaje en su mente. No podía concebir la idea de que siendo èl ya viejo, de cien años y Sara que tenía 90 era posible que quedara embarazada. Así que cuando Dios le habla y le promete un hijo a través de Sara, en su corazón tuvo el pensamiento de duda. ¿Serà posible ese milagro?
Y entonces le dijo al Señor: ¡Ojalá que Ismael viva delante de ti! ¿Qué significa esta frase? Abraham le está diciendo a Dios: Espero que todas las promesas que me has hecho de darme la tierra, de bendecirme a mi y mi descendencia sean para Ismael que ya está nacido. Porque no creo que como estamos Sara y yo podamos tener ese hijo del que hablas. Abram se postra y se ríe. Pero, a diferencia de Sarai, la risa de Abram es una risa no de incredulidad ni de burla, sino de angustia, de dolor por verse ya viejo y decrépito, de pensar que Sarai es estèril y que ese hijo no podrá ser realidad. La risa de Abram es una risa de impotencia. Es como si alguien en el culto le dijera a fulano: “Oye, fulano, dice el Señor que te vas a ganar la lotería. Y el hermano fulano se ríe porque piensa: Si ni siquiera compro ningún billete” La risa de Abram está mostrando a Dios que como hombre, es realista y no se deja llevar por la ilusiones de lo que escucha.
El otro detalle que tenemos aquí, en el verso 18 es cuando Abram le dice: “Ojalá Ismael viva delante de ti”. Lo que está diciendo Abram es: Dios, me basta con que Ismael no se me muera. Que mi hijo viva lo suficiente para heredar mis bienes. Con eso me basta Señor. Sè que tú puedes hacer grandes cosas pero en este momento lo que màs me interesa es que Ismael se mantenga vivo. Con eso me conformo. Es cuando le decimos al Señor muchas veces en nuestros momentos de debilidad, cuando nuestra fe empequeñece, cuando apenas somos pábilos que humeamos: ¿Sabes que Dios? Me conformo con pagar cada mes los recibos de mi casa. Me conformo con que mi esposa y yo no discutamos màs cada dìa. Me conformo con el sueldo que me están pagando. Me conformo con el lugar donde he vivido por años. Me conformo con el ministerio que me has dado.
Pero Dios lo corrige y le dice que no. Que no se conforme con lo que tiene. Dios tiene grandes planes de bien para su vida. Así que no debe conformarse con lo que tiene, con Dios siempre hay mucho màs y mejor. No serà Ismael quien herede sus riquezas y promesas porque Ismael no pertenece al linaje de Abraham por ser hijo de Agar la egipcia y sus costumbres religiosas y culturales no son hebreas sino egipcias. Y èl no está capacitado para ser el que transmita la herencia espiritual de Dios al mundo.
Por eso es necesario que Abraham crea en la promesa que Dios le ha dado porque de Sara tendrá el hijo que heredará sus promesas. Es Isaac el nombrado por Dios para hacerlo. ¿Cómo serà posible ese milagro? Para Dios no hay nada imposible.
Esto nos lleva a una gran lección: Todo lo que podamos alcanzar en el mundo: los títulos, diplomas y metas o triunfos académicos, culturales o sociales, no tienen nada que ver con lo que el Señor nos quiere dar. Èl nunca mezcla lo santo con lo profano. Nuestra victoria en todos los sentidos serà siempre fruto de lo que el Señor nos entregue de parte de èl y no lo que podamos lograr en el mundo. Es por eso que vemos que muchos lìderes cristianos, por muy preparados que estén en el mundo académico ese conocimiento no les sirve de nada cuando Dios les encarga un ministerio de su Reino. Porque todo tiene su lugar y su tiempo. Ismael nació según el deseo personal de estos dos ancianos. Era fruto de sus esfuerzos, de sus deseos humanos. Ismael no era un milagro de Dios porque Agar era fecunda, joven y robusta. En cambio Sarai era estéril. Su matriz ya estaba seca. Sus óvulos ya no funcionaban, pero de allí nace el hijo que Dios prometió a estos dos ancianos. Todo porque para Dios no hay nada difícil. De la sequedad puede hacer brotar fuentes de aguas vivas.
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