UN PEQUEÑO ERROR TEOLÓGICO
Mateo 22:21 “…Pues dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”
Los que nos tradujeron las Escrituras para que todos tuviéramos acceso a ellas pusieron palabras en Boca de Jesús que no eran ciertas. No sabemos realmente si lo hicieron por ignorancia o por maldad. O quizá para justificar sus propias ideas.
Una de esas posiciones es la lectura de este texto que llama mucho la atención por su significado político y social. Pero se pierde una preciosa enseñanza que el Espíritu Santo desea darnos a nosotros que necesitamos aprender de Él. Con razón Jesús, antes de ascender al Cielo, dejó dicho: Les enviaré al otro, al Consolador, Él los guiará a toda verdad. Y es eso lo que está haciendo al abrirnos esta porción de la Palabra.
Unos individuos se le acercan a Jesús para hacerle una pregunta con respecto a los impuestos que se debían pagar al César. Veamos un poco de contexto:
Los tres evangelios sinópticos afirman que interrogadores hostiles intentaron engañar a Jesús para que adoptara una postura explícita e indican que los interrogadores eran fariseos y herodianos, mientras que Lucas 20 solo menciona que eran “espías” enviados por los maestros de la ley y los sumos sacerdotes.
Jesús primero los llamó hipócritas y luego le pidió a uno de ellos que sacara una moneda romana que sirviera para pagar el impuesto del César. Uno de ellos le mostró una moneda romana y él les preguntó de quién era la cara y la inscripción. Respondieron: “Del César”, y él respondió: “Dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Todos sabemos que en los tiempos del Segundo Templo, las cosas no andaban muy bien con respecto a las autoridades romanas. Así que había una serie de discusiones con respecto a los impuestos que los romanos exigían del pueblo para pagar las grandes construcciones que tanto les gustaban a ellos. Se sabe por la historia que ellos eran grandes constructores. Por donde quiera que pasaba una carretera romana, habían templos, baños, gimnasios y toda una serie de edificios que mostraban la magnificencia del Imperio. El dinero recaudado de sus súbditos servía para ese fin.
Para el pensamiento nacionalista judío eso era inaceptable, pero dadas las circunstancias políticas, ni modo, tenían que aceptarlas les gustara o no. Esa era la cuestión cuando van a Jesús. Tú que dices que eres el Mesías, el Libertador, el Maestro de Justicia, ¿que dices sobre esto? ¿Es correcto pagar impuestos al César o no? Pero en Marcos 12:15 hay algo escondido que no dice Mateo: Ellos preguntan específicamente: “pagaremos o no pagaremos” o sea que se trata de si los judíos tenían que pagar o no. Es decir, si los plebeyos y los del vulgo o sea los ham a aretz tienen que hacerlo que lo hagan, pero ¿nosotros que somos de la élite? ¿que somos los sacerdotes y maestros de la Ley, tenemos que pagar?
Jesús se da cuenta de la hipocresía y les responde como se lo merecían. Ah, y a nosotros también. Porque -dicho sea de paso-, muchos pastores piden al pueblo que diezmen pero ellos no lo hacen. Cierro el comentario y prosigo: Jesús les toca donde más les duele. Y aquí esta el pequeño pero gran error teológico:
Jesús no dijo “dad al Cesar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. No. Lo que realmente dijo es: “Devuelvan al César lo que le pertenece a César y devuelvan a Dios lo que es de Dios”. Hay un abismo de verdad en esta frase.
Tenemos cosas que le pertenecen al gobierno. Los impuestos. Y es cierto que todos pagamos impuestos. Como los usen no es cosa nuestra. Pero también tenemos cosas que son de Dios. Algunas de ellas es la Gloria. La honra. El Poder, la alabanza, el aplauso, la obediencia, la humillación, el reconocimiento que todo le pertenece, cosas que muchos de nosotros nos hemos adueñado y le pertenecen solo a Él. Jesús nos está diciendo: Devuélvanme lo que es mío, así como le devuelven a César lo que es de él.
¿Qué piensan, queridos lectores de esta aclaración que nos hace el Espíritu Santo? Tenemos que devolver a Dios lo que es de Dios, ya que nada nos pertenece. Todo es de él, para él y por él. Así de sencillo.
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