OTRA VEZ LA MUJER


Génesis 2:18 (LBLA) 18 Y el SEÑOR Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea


Hay que salir de un detalle de ignorancia con la traducción al español de este texto. Para empezar a conocer verdaderamente lo que Dios quiere que aprendamos con respecto a la pareja que se forma en el matrimonio, es que Dios no dijo “no es bueno que el hombre esté solo”  No. Lo que dijo en hebreo es “no es bueno que el hombre se quede solo”.  Eso es porque Dios conoce mejor que nadie el corazón del ser humano. Tanto la mujer como el hombre, tarde o temprano querrá tener a alguien a su lado y eso es lo que Dios nos está enseñando en estos versos. 


En hebreo, “ayuda idónea” se dice EZER KENEGDO. Pero eso no quiere decir que la mujer está subordinada al hombre, que èl tiene derecho a mandarla y mantenerla sojuzgada.


Esa es una aberración. Sencillamente porque la palabra EZER se le aplica también a Dios. Muchos hombres del antiguo pacto pusieron ese nombre a ciertos momentos en que Dios les ayudó. Con eso cae de su peso que Ezer, si también se le aplica al mismo Dios, no puede ser posible que Dios sea sirviente del hombre como muchos creen que ese nombre se aplica como sirvienta a la mujer. De otra manera, Dios sería un sirviente del hombre, aunque algunos lo tienen como tal. Pero eso es una herejía. 


KENEGDO también se le aplica a Dios que quiere decir:  Idóneo o frente a èl. O sea, que ayuda idónea significa que la mujer es una ayuda que está frente a èl.  Pero también que está contra èl. O sea al hombre.  ¿Qué paràbola usar para ilustrar este detalle?  Cuando un hombre necesita alguna ayuda, acude a alguien màs grande que èl. Ya sea en tamaño, fuerza o poder. Si va al banco a hacer un préstamo que significa pedir ayuda, es porque el banco es màs grande que èl y sus fuerzas y que el banco tiene, no solo la fuerza pero también el poder de ayudarlo a solucionar un problema.  En ese caso, su Ezer es el banco.  Si el banco calcula que el hombre no puede pagar el préstamo, se lo niega. Es decir, se puso contra él para no hacerle daño y que se endeudara màs. En ese momento, el banco es kenegdo. Se le opuso a su deseo.  A nadie se le ocurriría llamar al banco un sirviente o un esclavo y menospreciarlo. Lo mismo sucede con Dios. Cuando el hombre no sabe ya que hacer con sus necesidades y cree que Dios puede ayudarlo, en ese momento Dios se convierte en su Ezer. 


Lo mismo sucede con la mujer. Haga la prueba: cáigase en medio de la sala de su casa, usted no se puede levantar por muy grandote y forzudo que sea. Lo primero que hace es llamar a su esposa para que lo ayude en ese momento. Ella, al instante, se convierte en alguien màs grande y fuerte que usted. Eso la convierte en Ezer Kenegdo: Ayuda idónea. 


El ejemplo màs certero lo tenemos en Gènesis 21:8-12 en donde Sara ayuda a Abraham a tomar una decisión conforme la voluntad de Dios. Èl no había visto el detalle que Sara vio si el hijo de la sierva heredaría la doble porción de herencia por ser el primogénito. Dios la apoya diciéndole a Abraham que haga lo que ella le dice para que Isaac sea quien le levante descendencia. En este caso, Sara está en contra del deseo de Abraham. Ese deseo les hará daño en el futuro que tienen para su hijo Isaac. Ella no lo dejó cometer un error que les costaría caro màs adelante. 


Con esto vemos que el papel que la mujer debe jugar en la vida del hombre es ayudarle a discernir la voluntad de Dios para su vida, su hogar y su ministerio.  El hombre no lo ve todo, necesita a alguien que siempre esté frente a èl para ayudarle a ver las cosas màs claras. 


Otro detalle que tenemos que tomar en cuenta es que Dios hace a la mujer de su costado. Dios pudo hacer a la mujer como hizo a Adán, del barro. Pero no lo hizo así sino que tomó una costilla del hombre. ¿Por qué? para que el hombre entienda que la mujer no es independiente de èl, que es parte de su mismo cuerpo.  Esto no es casual. Es algo muy importante. ¿Por qué la mujer sale del costado del hombre? Para que ella fuera protegida por el hombre. No hay nada más hermoso para una mujer que sentirse cuidada y protegida por su esposo. 


¿Lo vemos más claro entonces?  Que sea “ayuda idónea” no tiene nada que ver con que sea esclavizada, humillada, golpeada y sojuzgada.  Hablaremos esa palabra más adelante. 


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