YO NO DAÑO A NADIE... (2a. parte)
Y miró Dios a la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Entonces Dios dijo a Noé: He decidido poner fin a toda carne, porque la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la tierra. (Génesis 6:12-13)
En el pensamiento del Relativismo Ético fallan muchas cosas. Nos hace creer que somos independientes de los demás. Nos hace creer que podemos vivir nuestras vidas aislados, que no tenemos que rendirle cuentas a nadie y que podemos hacer lo que nos plazca... Nos hace creer que somos dueños y no mayordomos. Craso error. Insolencia pura contra Dios. Los árboles no son nuestros. Son de Dios. Las plantas no son nuestras, son de Dios. La esposa que tengo no es mía... es hija de Dios. Los hijos que tengo... ya lo sabemos. Son herencia de Jehová. Y las personas que me rodean son todos... criaturas de Dios. Me guste o no les debo respeto. Fui puesto en el camino de cada uno de ellos para mejorarlos, no para usarlos como escaleras para lograr mis fines egoístas. La persona que recoge la basura en mi cuadra hace lo que yo no puedo hacer. La persona que limpia mi acera hace lo que yo no puedo hacer. Y yo hago lo que ellos no pueden hacer. Yo los necesito a ellos. Y ellos me necesitan a mí... Curioso, ¿verdad? ¡Y usted que creía que no necesitaba a nadie! Pregúntele al Señor Presidente del país si no necesita secretarias. O chofer para que le maneje su vehículo. O alguien que le limpie su escritorio.... O mejor pregúntele al pastor si no necesita oyentes en su congregación. Pregúntele a quien le va a predicar si nadie llega a escuchar sus sermones...
Eso fue lo que olvidó la generación de Noé...
Se olvidaron que no eran islas. Se olvidaron que eran gregarios. Que debían cuidar unos de otros. Que mi conducta rebelde y pecaminosa daña a otros. Que, según los estudiosos, un divorcio daña a setenta personas que giran alrededor de la pareja.
La generación de Noé creyó que no debían rendirle cuentas a nadie. Que eran dueños de sus vidas y que no tenían porqué obedecer reglas. Su ética relativa estaba por sobre todo y por sobre todos. ¿Resultado? Anarquismo. Y eso no le gustó a Dios. Y los mató. Así de sencillo. Los mató. Aunque esto no le guste a algunos maestros de la teología de la Bondad Extrema de Dios. ¿Por qué perdonó a los que construyeron la Torre de Babel y a éstos los acabó? Porque los que construyeron la Torre atentaron contra Dios. El ofendido fue Dios no los prójimos. Pero en la generación de Noé los dañados fueron los hombres y no Dios. Ellos corrompieron la tierra. Dañaron la sociedad. Atentaron contra sus hermanos. Dejaron de lado el mandamiento Amarás a tu prójimo. Es decir, ellos mismos no se amaron, mucho menos podían amar a sus hermanos...
¿Qué cree que piensa Dios cuando usted no se relaciona bien con sus hermanos? ¿Qué cree que piensa Dios cuando usted no honra a su prójimo? ¿Qué cree que hará Dios cuando ve que nos criticamos unos a otros? ¿Qué cree que piensa Dios cuando pastores que se espera actúen maduramente se insultan uno al otro? ¿Como cree que ve Dios cuando usted no barre su banqueta y le deja la basura al vecino? ¿Como cree que ve Dios su mala actitud de no darle el paso al vecino que nadie deja entrar en el carril que usted lleva?
El relativismo ético se ha incrustado tanto en el corazón del hombre que cree que Dios no hará nada. Dañamos la Iglesia y creemos que Dios no lo ve. Dañamos el país y creemos que a Dios no le interesa. Dañamos nuestras familias y creemos que a Dios no le importa.
Eso creyeron los de la generación antediluviana... creyeron que podían vivir como quisieran. Y no se dieron cuenta que El Ojo de Dios estaba observando... observando... observando. Hasta que tomó acción.
¿Vamos a seguir viviendo vidas "relativamente" bien...? O vamos a empezar a vivir como pide el Señor: Sed Santos, porque Yo soy Santo... Mi querido lector: no debemos olvidar que nos debemos unos a otros. Usted afecta mi vida cuando hace algún daño. Yo afecto su vida cuando actúo indebidamente. Ya lo dijo la Madre Teresa... usted no puede hacer lo que yo hago. Yo no puedo hacer las cosas que usted hace. Lo que significa: Yo pondré mi parte... ponga usted la suya.
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