FALSO O CIERTO

¿Qué es más fácil, decir : Tus pecados te son perdonados o decirle: Levántate y anda? (Mateo 9:5)

En esta frase tenemos un gran dilema. Jesús pone el dedo en la llaga con estas palabras. Y nos pone ese Dedo precisamente a los que decimos que somos cristianos. Que decimos que somos sus seguidores. Pero hay que tener presente si lo que decimos se demuestra con hechos tangibles y visibles.

Jesús ha dicho que es el Hijo de Dios. Si eso es cierto, tiene que tener evidencias visibles de su confesión. Dios perdona pecados, pero también sana. Y si Jesús dice que Él tiene la misma naturaleza del padre, sus palabras tienen que tener resultados físicos. Visibles. Resultados que se vean. No bastan las palabras. Hechos queremos... hechos...

Y aquí es donde entramos nosotros. Decimos que somos sus discípulos. Decimos que somos de su partido. Decimos, decimos y decimos... Pero no hay evidencias en muchos de los casos. Creemos que porque vamos al culto del domingo ya es suficiente evidencia. Pero estamos en un error. Se necesitan muchas evidencias más para demostrar que nuestras palabras tienen respaldo... visible. Si no no hay negocio.

Jesús está en uno de los momentos en los que nos encontraremos también nosotros. Los escribas hacen frente a la cuestión de la evidencia observable. Cuando oyen lo que Jesús dice: "Levántate y anda", la evidencia es obvia. Si el cojo se levanta a continuación,  es cierto lo que dijo que Él es Hijo de Dios. Dios lo respalda y Su Palabra es cierta. Si el hombre no se levanta, entonces sabemos que no hay autoridad en la palabra que se ha dicho. Ahora vemos que decir "Levántate y anda" es considerablemente más difícil que decir "Tus pecados te son perdonados". ¿Por qué es así? Porque decir que los pecados son perdonados es cosa interna. Es cosa de fe. Es asunto que toca el corazón. Pero decir "levántate y anda" es más difícil porque tiene que haber algo que se vea, algo que demuestre que quien habla tiene razones de peso para confesar su origen...Jesús muestra su autoridad en la realidad observable con las pruebas físicas.

Muy bien... ¿Y nosotros? ¿Se nota que somos realmente cristianos? ¿Lo demuestran nuestros hechos, o son solo palabras? ¿Lo notan en nuestra casa o solo en la iglesia? ¿Se nota que somos discípulos del Señor en nuestros diezmos y ofrendas? ¿Se nota en nuestra adoración o somos solo actores? ¿Notan los demás que nuestra confesión es verdadera porque lo ven? ¿Lo ven en nuestra conducta diaria? ¿En la forma que tratamos a los demás?

No basta, como cantó Juan Carlos, solo con decir... Hay que demostrar que lo que decimos es verdadero. No solo que se escuche. También que se vea. La parte más difícil es esa precisamente. Lo fácil es decirlo, demostrarlo es lo duro... Pero se puede si somos verdaderamente sus discípulos...

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