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VENGAN Y VEAN

“Lucas 7:19-22   “Y llamando Juan a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro? Cuando los hombres llegaron a Él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: «¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?».   En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista.   Y respondiendo Él, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído” Bueno, mis amigos: una cosa es decir y otra es hacer. Esto que hace Jesús, para muchos de nosotros no tiene mucho sentido ya que los discípulos de Juan llegan a preguntarle si él era el Mesías que estaban esperando o quizá era otro el que llegaría a su pueblo. Lo curioso de este segmento de la Escritura es que para nuestra mente latina las cosas no están muy claras desde el momento en que Jesús no responde como lo haríamos nosotros: con si o un no. Así de sencillo.  Pero, como digo muchas ve...

MIREN SI SOMOS INGRATOS

  Proverbios 22:6 “Enseña al niño el camino en que debe andar…” Me sorprendió mucho lo que vi hace poco en un restaurante. Como ahora es permitido que en ciertos lugares se acepten el ingreso de mascotas y porque eso ha abierto la oportunidad de muchas personas de comprarse una de su agrado, no fue raro que en ese restaurante entrara una familia compuesta por el padre, la madre, el hijo pequeño de ambos y su mascota. Para mi, que soy de la vieja escuela, me pareció un poco fuera de lugar que en un lugar de comida se permitiera eso, pero ni modo, las modas mandan o las exigencias de los clientes. Y como el axioma es que “el cliente manda”, hay que permitirlo.  Pero no me sorprendió tanto ver entrar a esa familia con un perro amarrado a su correa y que cuando se sentaron todos, noté que el padre de familia le hizo una seña a su perro de un buen tamaño y de una raza muy conocida por su obediencia a que se sentara a sus pies.  Algo digno de aplauso. El perro, obedient...

ANANÍAS Y SAFIRA

  Hechos 5:3  “Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno?” Estamos en los inicios del nacimiento de la Iglesia de Cristo. Según los apóstoles que nos cuentan la historia en el libro de Hechos, la convicción de un nuevo estilo de vida cristiano ha estado haciendo impacto en la vida de aquellos que han entrado a poseer el Reino de Dios inaugurado por Jesucristo. Se ha despertado entonces un sentimiento de solidaridad que antes de ese ambiente no se había conocido. El amor de Dios derramado en la vida de aquellos que estaban siendo enseñados en un nuevo estilo de vida ha nacido un deseo urgente de que nadie de ellos pase necesidad. Empezó un nuevo y raro estilo de vida. Ha llegado la Luz a la vida de los que estaban en oscuridad. Ha llegado un sentido de vivir ya no solo para sí mismos sino para los demás. Jesús se ha ido a su Lugar en el Cielo junto al Padre, pero ha enviado al Otro, al Consola...

NO NOS DETENGAMOS

Génesis 11:31-32  “Y Taré tomó a Abram su hijo, a su nieto Lot, hijo de Harán, y a Sarai su nuera, mujer de su hijo Abram; y salieron juntos de Ur de los caldeos, en dirección a la tierra de Canaán; y llegaron hasta Harán, y se establecieron allí.   Los días de Taré fueron doscientos cinco años; y murió Taré en Harán” Dice un Midrash que Dios había hablado con Taré, padre de Abram, para que salieran de la tierra de Ur en donde eran idólatras, fabricantes de ídolos y vivían en un paganismo craso. Dios buscaba a alguien para darle por herencia una tierra mejor que la que tenían. Pero heredarla significaba un cambio total de mente, de cultura y de costumbres. Dejar familia, amigos, influencias y todo lo que nos produce confort y bienestar. Lo que nos hace sentir bien. Es entonces cuando leemos que no fue Abram quien tomó la batuta sino su padre Taré. Pero Taré no atendió bien la orden del Señor. Se llevó como lastre a su sobrino Lot al que después veremos llorando en Sodoma...

¿QUIEN DEFINE NUESTRO BIENESTAR?

Juan 5:7   “El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo” La codependencia es malísima. Nos roba la libertad de ser quienes debemos ser. La dependencia del que dirán nos pone etiquetas que los demás quieren que llevemos. Y eso nos anula. Nos hace sentirnos inútiles. Nos hace sentir que no servimos para nada ni para nadie. Es un falso sentido de humildad porque disfrazamos la dependencia diciendo o pensando que los demás nos tienen que ayudar en todo. La codependencia es un síndrome de querer que todos hagan por nosotros lo que nosotros debemos hacer. Y eso nos enaniza. Nos roba la creatividad y nuestro cerebro lo detecta y se pone perezoso, ya no funciona al cien por cien esperando que otros nos digan que hacer en todo. Una mujer de mi congregación sufría abusos de parte de su esposo. La golpeaba, la insultaba y la hacía sentirse menos solo por ser mujer. Cuando le pregunté p...

EL CONEJO Y LOS GALGOS

Juan 5:5 “Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo…” Hace varios años fui a visitar a mis papás a Newark, N.J. Pero el vuelo de AA se detuvo en Miami para hacer escala de seis horas. Fue mucho antes del famoso episodio de las Torres Gemelas, así que era fácil salir a la calle en una escala tan larga y luego regresar sin problemas de chequeos a la puerta de embarque y continuar el camino al destino final. Tomando en cuenta que esas seis horas iban a ser algo aburridas allá adentro del aeropuerto, llamé a uno de mis hermanos que viven en esa zona. A los pocos minutos llegó por mi para llevarme a almorzar con él y luego me regresaría para que yo continuara mi viaje. Camino al restaurante, pasamos frente a un galgódromo. Le pregunté si alguna vez había entrado a ese lugar para apostar a las carreras de galgos y me contó su experiencia: Resulta que en esa ocasión, los ocho galgos estaban listos en sus jaulas mecánicas listos para salir cuando un conej...