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EXILIO

La isla está desierta. Las olas del mar embravecido chocan contra las rocas de la orilla en donde las gaviotas dejan sus nidos para aventurarse en el mar para buscar el alimento de sus crías. Nubes de espuma bañan la playa y la arena blanca que rodea el lugar hace más tétrico el espectáculo... El anciano está solo. Lo han exiliado a Patmos porque el Imperio romano no soporta a personas como él. Personas definidas que adoran a un Dios que ellos no conocen. Es un hecho que lo que no se conoce no se acepta. Y Juan adora a Jesus no importa quien lo entienda y quien no. En su soledad tiene tiempo suficiente para platicar con Dios. Eleva sus ojos al cielo en busca de respuestas a sus preguntas. No cuestiona la Voluntad Divina, solo espera que se le aclaren las ideas del por qué lo tienen así: solitario, abandonado a la Mano de Dios y extrañando a sus amigos y parientes. Las codornices vuelan sobre su improvisado lecho y las golondrinas azules y negras gorjean entre sí. En la distancia se...

LECCIÒN

El anciano está terminando sus días y no hay nadie que le acompañe. Ha sido un hombre de guerra. En cada batalla ha dejado jirones de su vida, así como dejó sin vida su hogar. El sueño de su juventud ahora espera el momento de tomar su lugar pero habrá que esperar a que llegue el tiempo señalado... Salomon recibirá el trono de Israel mientras David se prepara para terminar sus días en la tierra que lo nombró su rey... Pero está solo. Como el águila que en lo alto de la peña observa el horizonte y escudriña a través de las nubes y ve que la tormenta se agita a lo lejos. Las plumas de sus alas se mueven al ritmo del viento que amenaza con derribarla, mientras levanta la cabeza para resistir las primeras gotas de rocío que muy pronto empaparán todo su plumaje... Ni un brazo donde apoyar su endeble cuerpo. Ni un rostro donde verse reflejado. Ni una sonrisa que le ilumine el día. Así terminan sus días los que se entregan a la vida. Nunca pensó en el final. Siempre vivió el presente y se...

OCASO

Abajo, rumoroso el torrente, poblando la hondonada con el ruido de sus aguas tumultuosas y mugidoras que estrellándose de piedra en piedra, salpicaba de espumas los líquenes de la orilla y envolvía en una como gasa de niebla las florecillas azules y blancas que esmaltaban la ribera.  Los pájaros azorados volaban de una a otra orilla y los añosos árboles se inclinaban como para tratar de adormecer a aquel inquieto y rumoroso hijo de las arenas del desierto... A un lado y a otro, las alturas inmensas. Rocas como tajadas a cincel, hechas para nidos de águilas y serpenteando por las laderas abruptas, los senderos  abiertos por los tuaregs que caminaban con sus camellos cargados de mercancías... En lo más alto de una roca, en el pico enhiesto, a la sombra de un viejo árbol estaba un hombre. Inmóvil, confudìase de lejos con el tronco del árbol mismo. Era Moisés. Apoyado en su bastón de pastor del pueblo que liberò de sus amos egipcios, esperaba. ¿Qué estaba esperando? Esperaba e...

AGONÌA

Verdes prados tapizados por la hierba que se antoja como una alfombra de esmeraldas que brillan ante los tenues rayos de un sol que ya casi desaparece oculto por la bruma de la tarde... Un primer lucero brilla en la inmensidad del firmamento anunciando que pronto llegará la noche y las tinieblas cubrirán el ambiente. Los cantos de las torcaces cada vez màs se convierten en arrullos y en sus nidadas empollan sus hijuelos que buscan el calor del ala protectora de la madre. Todo se esconde para empezar a invernar durante la oscuridad para resguardarse de los depredadores nocturnos. Viejos árboles y añosos robles rodean el ambiente. Un farallón de piedra caliza rodea las paredes del camino por donde se ve la figura cansada y agotada de un hombre que, bajo el peso del dolor y la agonía parece que dentro de poco podrá caer en medio de las piedras y el polvo que lo rodean. Su cabeza canosa y su ropaje manchado de sangre indica que acaba de suceder una batalla. Al caminar y arrastrar sus can...

NO LLORES...

El tiempo es cierzo y la ilusión es flor, cuando pasa sobre ella la marchita.  Pasión de madre, loca y desbordada, amor de carne, dura poco, languidece, vacila y muere al fin... Callaban las aves, murmuraba la fuente, susurraba la brisa, clareaban los luceros en el cielo pálido y la noche apacible se poblaba de rumores cuando ella, la madre doliente y llena de pesar, dejaba el boscaje de su hogar mutilado por el dolor de su pérdida, aquel templo de amor entoldado ahora por el luto de la muerte... En aquel edén abandonado no quedó ángel custodio. Solo la virtud parecía sollozar tristemente en el fondo de aquel corazón herido por la soledad, el infortunio y la desesperanza... La muerte es como una tigresa que ha satisfecho su hambre. Después de dejar despojos de lo que necesitaba se aleja del entorno. Fiera saciada se retira al monte. Deseo satisfecho, hambre que se muere. La muerte también sufre muerte... El amor de la madre que llora y la pasión de la muerte desbordante de triu...

AUSENCIA

Siempre son tristes los ojos que han visto de cerca la ausencia, ese abismo que lo devora todo y no se cierra jamas...¿Es un crimen amar? No, pero traicionar sí.  Y el joven hebreo se sentía traicionado por sus hermanos, por su padre y su familia... Había sido comprado como esclavo aunque era libre. No importa donde está, un hombre verdadero, soñador de libertad no pueden quitarle su libertad porque es su numen.  Como la mariposa que puede aprisionarse en la red pero si aún le quedan sus alas sabe que puede huir a la libertad en donde ha nacido... Un hombre superior no tiene amigos, solo enemigos domesticados. ¿Son culpables entonces, el cielo de poblarse de estrellas, el volcán de producir lava y la tierra de cubrirse de flores y follajes? Así es el hombre que ama. Nada ni nadie puede detener el flujo de amor que puede brindar su corazón. El alma sedienta de un hombre gigante no puede dejar de esperar algo o a alguien por la misma razón que él siempre está dispuesto a servir ...

SUEÑOS

...Toda palabra de mujer tiene un aroma. Tiene un perfume que se dispersa en los átomos dispersos del viento y nos hacen recordar que su voz, como música lejana, puede llenar nuestros oídos de esperanzas y de vida... Sus labios son pétalos y no hojas, hay que dejar que nos brinden el perfume de su dicción amable y el néctar delicioso de su ingenio admirable... Sus labios son como pájaros venidos de otros cielos, pájaros hechos de bruma y no de espuma. Sus canciones y expresiones tienen rumores de mares en horas crepusculares, y resplandores de un lucero solitario y vago... Jesus ha entrado en la aldea. Dos mujeres le están esperando ansiosas para entregarle el llanto de su triste corazón por la pérdida de la esperanza. Cuando la esperanza muere empezamos a morir nosotros también. No hay vida en la aridez. Es una quimera esperar que el lirio crezca en la tierra seca. Es una utopía querer que la rosa nos brinde sus perfumes en un ambiente seco y sin esperanza. Las rosas crecen en los j...

JOSUÈ

El  gorrión está triste... Ha perdido su nido. Un viento recio arrebató el sueño de su vida y meció el roble y la rama en donde tenía su nidada desprendió como una rosa desprende sus pétalos, el hogar que había construido para él y su amada... Los leones andan solitarios. Los cerdos del monte van en manada. Las ovejas van en rebaño. Los cuervos van en bandada... Las águilas no. El águila vuela en las alturas y es capaz de ver la tormenta mucho antes que llegue y no le teme a los vientos contrarios. Los utiliza para elevarse más y más a las alturas. Sabe que tiene garras para posarse en la peña que la está esperando allá abajo para que descanse de su búsqueda diaria... La fe crea, la fe salva, la fe es el verbo que fecunda el caos, la fe es la madre del miraje, del milagro y de la vida, de la leyenda y de la gloria... La fe es la fortaleza del mártir y el escudo del guerrero. La fe es la vía láctea del ensueño, la fe es la realidad de la quimera... Sin la fe no vivimos. Porque v...

HAMBRE

Los arreboles del cielo apenas empiezan a darle brillo a otro día... Pero el día de esta viuda no parece luminoso. Está recogiendo leña para calentar lo último que le queda en el trasto viejo y oxidado de su cocina. Su semblante es como cenizo. No tiene vida en sus ojos que parecen grises como gris ha sido su vida desde que quedó sola con su hijo a quien tiene que alimentar... En sus sienes ya platean las canas que anuncian los últimos años de su vida. Su espalda, encorvada a causa de tanto dolor y soledad está más encorvada aún porque está doblándola ante la necesidad de un poco de fuego para comer y morir... Es como una golondrina con su ala herida  que busca donde reposar para que llegue la hora de su muerte ya que en vano ha tratado de volver a remontar el vuelo. La mañana fría, de un frío intenso, hacía tétrico aquel paraje abandonado. Arboles deshojados, cipreses lúgubres, arbustos endebles, rosales muertos bajo el rigor del invierno prematuro... Ni una flor, ni un matiz de...

NOSTALGIA...

¿Por qué se envejece en plena vida? Por qué esa flor matinal, ebria de sol, crece aún en las sombras de la tarde? ¡Por qué se va la juventud y queda el alma? Las rosas son bellas pero, cortadas, una hora más y nada quedará de tanto encanto. ¿A qué llorar sobre una rosa muerta símbolo de la juventud y de la vida?,  hay momentos que son como las rosas: Si no aspiramos su perfume cuando están vivas de nada servirá querer oler su perfume cuando ya están muertas...Y, ¿cómo disfrutar la belleza del cielo si no se lleva el cielo en el alma? ...Esas eran las meditaciones de la Sulamita después que su Amado tocó la puerta de su corazón pero ella decidió quedarse en la cama. Su corazón ardió de dolor cuando se dio cuenta de su error y lo dejó ir... A veces dejamos ir a un amor que pudo llenar el corazón de aventuras y de fe. El amor endulza la vida, el amor, como la tórtola tiene alas que volarán a lugares lejanos, a otras playas en busca de un lugar donde posar sus garras... Y llevarán en...