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SOLO UNA...

El día declina. Ya se notan en el horizonte los últimos rayos del sol que está a punto de ocultarse detrás de la línea terrenal... Hay en el ambiente un como sonido del silencio. Todo está callado y como expectante de que algo va a suceder. Algo grande y poderoso se presiente y los pájaros y los grillos han silenciado sus gorjeos. No hay en el aire ni una brizna de viento que mueva las hojas de las árboles quienes también parecen que observan a dos hombres que caminan uno detrás del otro... Todo tiene un final. Pero lo curioso es que todo final da principio a algo nuevo. Así se renueva la vida. Se renueva la fe y la esperanza. Cuando la fe está apunto de morir es porque está dando a luz la esperanza. Y nuevamente renace en el corazón humano esa leve chispa de fe que empieza a germinar para dar a luz nuevamente la esperanza... Y la esperanza, dice el Libro Sagrado, no avergüenza... Es como la primavera. Ha pasado el invierno y empiezan a brotar los sencillos y pequeños bulbos en las...

UN PEQUEÑO AVISO

Bendecido por el Señor desde antes de su nacimiento. A la madre le prohibieron una serie de placeres para cuidar desde el mismo momento de su engendramiento la simiente que iba a germinar en su vientre. El padre, temeroso de haber visto a Dios en Persona, tembló ante la amenaza de muerte por haber contemplado la Shekinà... Esa Presencia que todo lo fulmina con su fuego de Santidad y Poder... Ese niño era un favorecido por el Señor. La tierra iba a temblar con el carácter férreo y fiero de esa criatura que había sido creada para ser un libertador. Para ser águila y no gallina. Para volar a las alturas de la santidad y la consagración. Su futuro había sido profetizado desde antes de haber sido engendrado y se le había dispuesto un sendero de poder y valor... Dios iba a ser glorificado a través de ese niño que se iba a convertir en un hombre que iba a demostrar que el Unico Dios era Jehovà. Los árboles temblarían de espanto al ver el arrojo de esa criatura que ha sido enviado para rep...

ELIAS Y NOSOTROS

Había nacido armado caballero para las grandes luchas de la vida. Si la fe no se hubiera manifestado en aquel altar en donde el Fuego de Dios cayó y consumió su holocausto, el agua y las piedras, quizá hubiera sido solo un misionero más de aquel tiempo... Errante de clima en clima, sembrador de la Palabra Divina, ansioso del martirio, buscando y pereciendo en él, en arrobo místico, los brazos tendidos al cielo lejano y los labios al beso invisible de lo eterno... En una nación conquistadora y heroica habría sido un héroe, llevador del Nombre de su Dios sobre la punta roja de su lengua más allá de los linderos del desierto, un soñador de la visión de luchas sangrientas contra los profetas falsos de Jezabel. Su vida era la de un paria del desierto. Pero un paria suspendido entre las áridas arenas y el fresco verdor de su tierra Israel. Celoso de su Dios, lo consumía un como fuego abrasador que amenazaba con incendiar su corazón y todo lo que se pusiera a su alcance... Digno precursor d...

RECORDANDO A JUAN...

...Entre los resplandores de la lucha, insultado, despreciado por todos, calumniado y soberbio, haciendo retroceder a sus contrarios con la sonora vibración de sus apóstrofes violentos, deslumbrándolos con el centelleo de sus frases formidables azotándolos con sus sarcasmos por su pecado, imponiéndole el respeto de su carácter con la fuerza de su palabra, sellándoles en los labios la palabra vil, con la punta de su espada verbal haciendo retroceder a los pigmeos incrédulos de Dios como un centinela de su honor... Así, llevado por la tempestad, envuelto en el torbellino de la polémica, cegado por los propios resplandores de su elocuencia, por la nube de su pasión, como los gladiadores del circo, su voz como la lanza del guerrero indomable, no dejaba nada en pie.  Todos los que lo escuchaban sentían su choque formidable. Su acento tenía la Voz del profeta y del Poeta del amor... Como Ezequiel, apostrofaba las multitudes, queriendo infundir soplo de vida sobre los huesos de esas g...

RECHAZO Y DOLOR

El rocío cae intermitente sobre el Hombre que va caminando en la oscuridad de la noche... Solo se escuchan las gotas tristes golpeando sobre el pavimento de la calle oscurecida por el abandono, oscurecida por la insensibilidad de la amada que le negó el ingreso a sus aposentos. Una nube negra se posó sobre Aquel personaje triste y meditabundo que abandonó todo intento por tener amores con su amada. Su corazón acongojado se sentía no solo humillado por el despliegue de palabras insolentes sino también por el dardo que se había clavado en su interior por el rechazo que acaba de sufrir... El rechazo es el hermano del dolor. El rechazo y el dolor caminan juntos. El uno con el otro. El rechazo nos hunde en el mar embravecido de la soledad, son las olas de ese inmenso mar que nos absorbe y nos hace sentir más solos que la estrella polar que brilla en la noche más oscura.  Dicen que para que una estrella brilla en todo su esplendor tiene que haber oscuridad inmensa. El dolor que viene...

DAVID

La pasión, he ahí la gran fuerza motriz de esa locomotora llamada hombre.  La razón es su directora. Si las pasiones van bien dirigidas, son fuerzas salvadoras, si no, he ahí el descarrilamiento, la explosión, la catástrofe... Sabido es que hay pasiones nobles y pasiones bastardas. Si se me permite la expresión, diré que la prolongación de una pasión, el desenfreno de la pasión produce una bastarda. Produce una tragedia... Prolongue usted el valor y darà la temeridad. Extienda la economía y darà la avaricia. La justa emulación y darà la envidia, la natural estimación de sí mismo y darà la vanidad. La exageración de un principio llega a falsearlo. Las pasiones nobles engendran los hechos sublimes, las bastardas, los hechos monstruosos. Las pasiones dan alas o dan vértebras.  Fuerzan al hombre a volar o a arrastrarse. Es águila o gusano. Astro o polvo. Héroe o criminal, hasta allí llegará el hombre por la pasión... La cima o el abismo, he ahí el fin de la pasión. La cont...

LA MUJER

La mujer en lucha con las asechanzas del hombre, solo tiene la fuerza de su propia debilidad, pero en lucha con el dolor, tiene ocultos tesoros de fortaleza sorprendente... El hombre es superior ante los peligros materiales y las luchas físicas, pero la mujer es siempre más valerosa, más fuerte, en las luchas supremas con el infortunio... En esos instantes solemnes de la vida, en que parecen condensarse todas las nubes del dolor sobre la frente y la ola salobre de la angustia nos golpea el labio y amenaza sumergirnos, cuando el hombre rendido dobla la cabeza, deja caer los brazos y como un náufrago se deja llevar por la corriente, la mujer se yergue, lucha con brío, flota sobre la ola embravecida y gana el puerto, llevando muchas veces hasta él a un ser querido que puede ser un hijo o un compañero... Y si el amor la inspira... la mujer se agiganta. Cuando una mujer ama, ama de verdad. Cuando se entrega, lo hace sin medida. Cuando una mujer llora lo hace por dos razones: por...

DUDAS...

Parecía la estatua de la meditación... Su pálida cabeza apoyada en la mano temblorosa y los abundantes cabellos sobre la sien. Su aspecto tenía el aire austero de un cenobita y la placidez de un niño. Sus ojos eran grandes, serenos, tenía una mirada apacible y pura, parecían hechos para mirar el cielo y alzarse al compás de una plegaria.  Su frente tenía ese secreto resplandor que da el talento y esa aureola que esparce la virtud sobre la cabeza del justo... Pero en aquella  mazmorra, aquella noche, tenía la frente sombría y el aspecto meditabundo. En aquel cielo, hasta entonces sereno, rugía la tempestad. En aquella alma había una lucha... ¿Con quien? Con la conciencia. ¿Y qué lucha podía sostener el alma de aquel paladín que había desafiado las mas altas esferas de la política señalando el pecado de adulterio?  Hasta ese episodio, su vida había sido tranquila como el sueño de un niño, pero hoy, en esa celda llena de humedad y ratas, inclina su cabeza vacilante h...

CAÑA CASCADA

El sol, lanzando su rayo horizontal y postrimero a través de la reja entreabierta de una ancha ventana formada por las nubes que empezaban a oscurecer su luz, bañaba con sus fulgores el rostro demacrado y triste de la figura otoñal de una mujer que lánguidamente buscaba entre los escombros  para encontrar unas pocas ramas para encender un fuego que le diera calor para  calentar un poco el frío estival que asomaba su fea cara en la vida de la viuda... Ella había sido hermosa. Con sus ojos garzos, tristes y serenos en cuya mirada había una ingénita y vaga melancolía y ese mirar poético y extraño de los seres destinados a vivir su felicidad poco tiempo y que en medio de las sombras de la vida, alumbrados por misteriosas e interiores claridades, viven con la esperanza de lo eterno, pensando en Dios y contemplando el cielo... Almas de poetas y de mártires, que con la lira en la mano o con la hoguera al pie, inspirados por el genio o por la fe, soñando con la gloria o con el cielo...

EMAÙS

Las horas de la tarde tienen el encanto de un viejo libro que hemos amado mucho, y que abrimos con manos temblorosas de emoción, deseosos de hallar en él las suaves canciones o las bellas palabras que fueron nuestro encanto de otras veces... Esas viejas palabras que aún resuenan en nuestros oídos y que nos hacen rememorar tiempos hermosos, a veces dolorosos pero siempre tiempos que quedaron grabados en nuestro corazón... Eso son las palabras escritas en esos libros que ahora huelen a pasado, huelen a recuerdos ignotos, huelen a momentos ya idos y que no volverán... Es hermoso rememorar en la tarde a la luz cambiante y nacarada de esas horas cadentes que parecen hechas de reminiscencias y en el cielo lentamente invadido por las sombras, se oye el vuelo rítmico de nuestras visiones que huyen y la noche engrandeciente cae sobre nosotros como un sudario y nos arropa con todo el esplendor de nuestras miserias agonizantes en el corazón del silencio... Siempre hay un lugar en el corazón a d...